Las bolsas plásticas nos rodean permanentemente, tanto como las impresiones serigráficas.
Junto a la mayoría de los productos encontramos estas bolsitas de plástico, tanto que parece indispensable, y la única manera de contener o de transportar productos.
Incluso nos agrada la imagen de los supermercados abarrotados de personas cargando grandes cantidades de bolsas, la publicidad nos ha convencido de que es un sinónimo de progreso y de éxito.
Sin publicidad y solo con un poco de atención puede comprobarse como algunas bolsas vagan por las calles, sortean obstáculos hasta entrar en las alcantarillas, desde allí viajan por arroyos y ríos hasta el mar y terminan depositadas en el océano.
Podemos buscar alternativas a las bolsas plásticas o seguir sin hacer nada al respecto y continuar contaminando el planeta.












